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Ciudadanos y homosexuales

El pasado 10 de febrero se celebró en Madrid, en la Plaza de Colón, la manifestación convocada por Ciudadanos bajo el lema “Por una España unida, ¡elecciones ya!”, a la que se unió PP y VOX.

Una concentración en la que participaron entre 42.000 y 200.000 personas, dependiendo de quién haga el cálculo (y para qué…), y donde ondearon miles de banderas españolas. No obstante, en estos días, no son el rojo ni el amarillo los colores que protagonizan una de las conversaciones más debatidas a raíz de esta marcha.

La bandera del arcoíris, la del orgullo LGBTI, se veía sin disimulo en la espalda del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, mientras este se dirigía a la masa en pro de la unión del país y en contra de las políticas de su contrincante socialista, Pedro Sánchez.

Esta bandera la portaba uno de los responsables de Comunicación de Ciudadanos, Pablo Sarrión. Un influencer  de algo más de 3.000 seguidores en Instagram que aprovechó para darse a conocer y, sobre todo, generar discusión. ¿Era necesario alzar el arcoíris en una marea rojigualda?

Hay quienes dicen que , puesto que la lucha de las personas LGBTI no se debe limitar a una sola ideología o tendencia política.

Hay quienes dicen que no, porque el motivo de la manifestación era la unión de una España sin Pedro Sánchez y no una reivindicación de este colectivo, ni de ningún otro, aprovechando así para hacer campaña.

Después, están los que siguen pidiendo “discreción” a esta comunidad discriminada en la sociedad y recordando que “si quieren ser normales, no deben de estar llamando la atención”. Un argumento que compartieron algunos de los manifestantes de aquel día.

Me imagino que, precisamente, este sea el motivo por el que Pablo Sarrión mostró la bandera del orgullo: diferenciar a Ciudadanos de PP y VOX. Dos partidos recelosos con los derechos del colectivo, en especial, el segundo de ellos.

Sarrión asegura que tomó la decisión de llevar la bandera LGBTI “de forma natural”, el pasado domingo, y no se cansa de repetir que es la que mejor le representa, “junto a la bandera española y europea”. Unas declaraciones que se ha visto “obligado” a exponer en una carta debido a las críticas recibidas y “tras ser increpado durante la marcha”.

Yo, más allá de posicionarme en un bando u otro o enumerar algunas de mis opiniones al respecto, simplemente, creo que Ciudadanos ha procurado conseguir lo que ansía: afianzar el voto LGBTI de derechas, rascar algunos de izquierdas aprovechando la inestabilidad del PSOE y, sobre todo, de cara a las próximas elecciones, permanecer como protagonista en el debate político. Aquí estoy yo, en el meollo de todo este asunto generado por los naranjas.

Decía Sarrión que llevó la bandera arcoíris de manera “natural”, sin ser nada premeditado. Sin embargo, lo “natural” para un responsable de Comunicación de cualquier organización es “medir lo que se hace”. Más aún cuando hablamos de partidos políticos. Quizá no lo sepa, pero la estrategia está en el ADN de todos los que nos dedicamos a la comunicación. Quizá no lo recuerde y, por eso, publicó este artículo de opinión en El Español, a modo de carta electoralista, justificándose y comparándose con activistas de referencia como Rosa Parks o Clara Campoamor, aunque, eso sí, “salvando todas las distancias”…

Decía yo, algunas líneas más arriba, que no expondría mi posición a este respecto. Pero es el decimosegundo párrafo en esta crítica y creo que ya es evidente. Sí, lo estoy haciendo. Lo reconozco. No me entusiasma la política en este país… y mucho menos los políticos que la hacen: actores. Es lo que me ocurre cuando actúan y me sacan los colores. Los de la bandera LGBTI.

Me gusta saber que hay gays, lesbianas, bisexuales, pansexuales, transexuales, transgéneros o intersexuales de izquierdas, de derechas y de centro. Comparto que la lucha del colectivo no tiene por qué estar arraigada solo a una opción política, siempre que se defiendan unos derechos igualitarios para todas las personas desde cualquier ideología. Pero no me gusta ver cómo se utiliza la lucha de un colectivo discriminado con fines económicos o políticos.

Este viernes se comunica la fecha para las próximas elecciones, después de muchas presiones hacia el actual Gobierno. Muchos estarán festejándolo: ciudadanos, Ciudadanos y homosexuales. Para estos últimos ya está encaminada la nueva campaña electoral.

¿Quiénes son el resto de personas LGBTI que no estuvieron entre los 42.000-200.000 asistentes a la manifestación por la “unión de España” y a quiénes votarán? Yo. Yo… y tengo mis dudas.

 

Nunca entendí azul el cielo,
que se pinta de otros colores
y de ninguno al mismo tiempo.
Y así rojo me dijeron,
como la sangre,
rojo,
por equivocarte:
no siempre el trigo
solo es amarillo,
que verde
yo lo he visto.
Que he visto,
de todas las moras,
moradas muy pocas;
Que he visto
algunas de las rosas
rosadas, no todas.

Ya sin misterio:
todos vivimos
y nos hallamos
entre grises
de colores
intermedios.

David González Martín
@soyDGM

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